Apegos y desapegos!


o en la eterna ocurrencia de decir adiós!

Así es, esta ciudad donde vivo, Canberra,  es una ciudad con una población flotante. La población la constituye mayoritariamente empleados público y estudiantes. Los empleados públicos si bien pueden  trabajar toda una vida en un mismo puesto, los  Australianos, a diferencia de la chilenos van y vienen  como si nada. Asimismo, los estudiantes vienen a esta ciudad por un período corto y específico, ya sea por estudios de pregrado como de postgrado, usualmente por un máximo de 4 años. Los recién graduados buscan trabajos y emigran rápidamente a otras ciudades Australianas o a algún destino en el mundo.

Con este alto nivel de migración, resulta difícil conocer a personas nacidas y criadas en esta ciudad. Los verdaderos canberranos en realidad son una minoría. En este contexto, parece ser obvio la falta de carácter y espíritu de la ciudad, algo difícil de explicar y que en realidad se vive y experimenta después de un tiempo por acá. Canberra es una ciudad segura, limpia, verde, con buenas ciclovías, muchos parques y reservas naturales, con buenos museos y galerías; sin embargo, Canberra es una ciudad sin raices.

En estos casi dos años que he vivido aquí, sí he conocido a Canberranos, pero la mayoría de las personas con las que he compartido vienen de otros lugares y lo más probable es que se vayan a otros destinos antes que me de cuenta. Eso es lo que he sentido últimamente, conoces a personas interesantísimas,  empiezas a disfrutar su compañía, las estimas, lo pasas genial y en un chistar de ojos, mucho más temprano de lo que quisieras los estás despidiendo. Reciben una propuesta de trabajo, de estudios, vacaciones, en fin… y dejan Canberra. Unos se van y otros llegan, así es como funciona esta ciudad.

Yo también soy parte de esta población flotante, soy Chilena, vine a hacer un doctorado, por cuatro años, ya llevo aquí casi dos,  fui a Chile a recolectar datos por tres meses, dije hola y adiós en un dos por tres; en un par de meses iré a Europa a una conferencia; cada fin de semana que puedo me escapo a las montañas,  a los bosques y parques nacionales australianos; Sydney, Melbourne, o Roma no están tan lejos, una y otra vez, voy y vuelvo.. así es como son las cosas por acá! People are on the move!

Y pese a este continuo devenir, me resisto a decir adiós! ¿cómo se hace para no apegarse y dejar que las cosas fluyan y dejar ir?

About Malba Barahona

Educational researcher, language educator. PhD from Australian National University. Passionate bushwalker and mountain lover. I procrastinate reading fiction, hiking, doing yoga, riding, having a beer and more recently decolonizing my existence. I write in English and Spanish in different blogs especially with the purpose of encouraging my students to write.

One comment

  1. Jose

    Siempre hay que apegarse Malba! Es mi opinión. El apego creado siempre irá con nosotros aunque las personas a las que nos apegamos estén en un lugar lejano. Es ese apego el que transforma nuestras vidas y el que hace que cada experiencia y que cada persona conocida cambie un poquito nuestra personalidad. Si a todo ello le unimos una reflexión “crítica y constructiva” de nosotros mismos hará que ese cambio nos haga mejores personas.
    Y es que el apego no tiene por qué ir unido a una corta distancia “física”.
    Un abrazo Malba
    Jose

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