Sorteando los obstáculos!


Santiago, no has querido ser el centro
y tu nunca has conocido el mar.
Como serán ahora tus calles
si te robaron las noches.

Ya estoy en mi ciudad natal disfrutando de la familia, los amigos y trabajando en la recolección de datos.

Los imponentes Andes en mi llegada me parecieron menos altos y la ciudad más seca y triste de lo que mi memoria había guardado. Sin embargo, también aprecié las calles limpias, la sonrisa de la gente, la música , los piropos y el cariño, estoy en casa.

Comencé a moverme por la ciudad y mi alegría de estar en la metrópolis comenzó a desvanecerse. Ayer tomé el metro para ir a mi clase de yoga y luego a la universidad. Una actividad tan pedestre como ésta se convirtió en una hazaña y me dejó exhausta. No alcancé a llegar a mi clase, tuve que esperar dos trenes, fui empujada al entrar y al salir del tren. Luego en la calle me abrieron la mochila y de suerte me dí cuenta y no me robaron. Llegué a mi destino de mal ánimo, un poco asustada y hasta agresiva. Me pregunté ¿qué puedo hacer para que mañana empiece el día de mejor manera? Iré en bicicleta!

Así fue, ví un mapa de las ciclovías en Santiago y decidí mi ruta, desde Peñalolén a Providencia, se veía, bastante directo y calculé que no me demoraría más de 40 minutos. Me levanté temprano, tomé mi bici y partí. Poco a poco constaté que las llamadas ciclovías eran más bien una suerte de carrera de obstáculos en que tuve que sortear árboles, parada de buses, señalización errónea, término de la autovía, y un sin fin de dificultades que hacían el viaje poco fluido y peligroso. Entonces decidí ir por la calle, definitivamente fue una mala decisión, los automovilistas son muy agresivos y no me dejaron ir por esa vía. Sólo me quedó ir por la vereda y sortear a los peatones, subidas, bajadas, altos, bajos y más obstáculos. Pese a todo eso, llegué a mi clase de Yoga a tiempo y de buen ánimo. Ahora que ha trascurrido muchas horas después de eso, me pregunto si mañana volveré a tomar la bici o tomaré el metro?

Mientras decido cómo me moveré por esta loca urbe, me concentro en mis entrevistas y mi estudio. Las ciclovías vuelven a aparecer en mis pensamientos y me pregunto si esta experiencia  no será una analogía a mi recolección de datos, una predicción de los posibles obstáculos que tendré que sortean para hacer las entrevistas, las observaciones, para comprender. En fin, en realidad nada es un jardín de rosas, todo tiene dificultades, y lo importante es enfrentarlas, buscar alternativas, respirar y sonreir!

About Malba Barahona

Educational researcher, language educator. PhD from Australian National University. Passionate bushwalker and mountain lover. I procrastinate reading fiction, hiking, doing yoga, riding, having a beer and more recently decolonizing my existence. I write in English and Spanish in different blogs especially with the purpose of encouraging my students to write.

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